Energía, ya no hay alternativas

Provinciales | 22/01/2019 - 18:00:22 hs.
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Por Pablo Benito

Por Pablo Benito

Lamentablemente, la ecología será llamada -por la economía- a sentarse a la mesa de negociaciones cuando el terror despierte a la sociedad con la pesadilla de que el futuro llegó y el planeta no sostiene, hoy, el consumo.

Sólo para organizar el relato, diremos que la ecología es la planificación que hace el ser humano para manejar la naturaleza y servirse de ella. La economía, como complemento, es la forma de administrar esos recursos. La contradicción original de la globalización, parcial, de la vida sobre la tierra, es que la idiotez fundante es la alteración de los factores que desordenan el producto. Final.

La economía administra lo que no tiene, imagina futuros en base a un deseo o su propia mentira y nomina, pone precios, que nada tienen que ver con la realidad, con la naturaleza que dice regentear. Así quizás sea la manera menos fantasiosa de comprender las “burbujas” financieras que estallan en los mercados, cada vez, con mayor asiduidad.

 

El increíble crecimiento de la demanda energética nacional pone en crisis cualquier sistema técnico si no cuenta con sustentabilidad cultural.

 

“Vivir con lo que se tiene”

Por supuesto que la subjetividad atraviesa esta idea impuesta por una crisis que no tiene dueño excluyente, mucho menos lo encontraremos por el lado de la política.

El simplismo del paradigma “no se puede gastar más de lo que se tiene” y se aplica, a modo pedagógico, a lo que ocurre en una familia, en una casa, viene bárbaro hasta que se omite una pequeña variable de grandes consecuencias.

Si usted en una casa no tiene para comer, el techo se le cayó y las paredes están rajadas, no va a salir a reventar la tarjeta para comprar alfombra de estilo, roja y de bordes de bronce. Si lo hace, lo que tendrá, además de lo que no tiene, es deuda y cuando le llegue la tarjeta no tendrá como cubrirla. Al punto que llegará a la quiebra y deberá malvender hasta esa misma alfombra, tan bonita, a partir de la cual compró dinero. Sí, el dinero no se presta, se compra y se vende.

 

 

Chocolate y noticia.

El “flan” -al que refiere Alfredo Casero- de aquellos integrantes de la familia que pretenden “lujos” cuando no tienen, siquiera, un lugar para vivir o, en su defecto, para caerse muertos, puede ser de utilidad a no ser que se tome como un nuevo autoengaño. Para ser concretos, la gestión que comenzó en 2015 fue eso lo que hizo, en términos vulgares. Reventó la tarjeta para recibir, en su suave pana de terciopelo, a los capitales que bailaron, en sus bicicletas financieras, marcando con sus ruedas y rueditas el piso de la casa que, en 3 años, vuelve a ser de tierra batida.

Se podría hablar de la “herencia” recibida, pero lo cierto es que si usted de sus antepasados recibe deudas impagables difícilmente en el almacén del barrio le amplíen la libreta de crédito. La realidad indica que en la libreta no abundaban las cruces rojas por lo que se pudo acudir a la confianza de Don Manolo que, llegado el momento, clavó el lápiz con goma en la punta trasera, y se negó a fiar un centavo más.

A pesar de ser vecino y buen amigo, Manolo se va a cobrar lo suyo, y con creces, siempre deseó con frenesí, el patio trasero de nuestra casa y la huerta que daría de comer al barrio entero. No le importa la casa sin techo ni paredes. No tiene idea alguna de invertir en dar un mejor pasar a los habitantes del hogar. Pero el patio… es tan fértil que hasta puede sacarle leche, oscura, a una “Vaca Muerta” enterrada.

Entonces, producto de la economía que administró la ecología, que desconoce y humilla, “vivir con lo que se tiene”, es morir en el intento.

Útil metáfora para comprender una situación económica, social y cultural, que no tiene 4 años de vida en un país, sino que es el “pecado original de no ser” un país.

No podemos vivir de lo que tenemos cuando lo ignoramos. ¿Tiene usted un patio con tierra y hermoso jardín? ¿O lo que posee en realidad, podría ser, su supermercado de verduras, aromáticas? Tierra abonada con el propio beneficio de las excreciones de su voracidad de consumo.

Cómo definimos la propiedad, la posesión, ¿con la economía o con la ecología? ¿Ha visto usted a los grandes magnates y multi billonarios comer papel moneda, acciones de bancos, ceros interminables y virtuales, que atesoran en sus cuentas de los llamados, casi como un chiste, “Paraísos fiscales”, que serían lo más parecido a los infiernos fiscales?

Pues bien, para la ecología usted es rico. Sabe lo que tiene, pero ama lo que no tiene. Para la economía usted es un absoluto miserable que no tiene ni una “gold” de crédito para ser esquilmado como debe ser.

 

Ojos que no ven

No existen fuentes de energías renovables, de por sí. En nuestra provincia el biodiesel, con mucha propaganda verde, ha corrido a la alfalfa, la alfalfa empujó a la ganadería y la ganadería desmontó los bosques. A los bosques les queda apenas el agua para existir y lo intenta, pero en donde ya no están sus enormes raíces y frondoso follaje y no aspira monóxido para transformarlo en oxígeno, aparecen extensos océanos de verde raso que -cada vez más- muta a un océano verdadero de agua corriendo, sin reparos, firmando, a su paso, decretos de emergencia hídrica, tan frecuentes que, por respeto al idioma deberían dejar de llamarse “emergencia”.

 

Cultura sustentable

Por más fuente de energía con buena prensa, la única forma de mover el músculo productivo sin desgarrarlo, es consumir menos y entender más. No se trata de la hornalla prendida, ni del led en vez del halógeno. Cada uno de los elementos manufacturado -incluso hoy los propios alimentos hiper super procesados- son energía. Una zapatilla, un pantalón, un televisor, muebles, autos, camiones para transportar, son energía consumida. ¿Es nuestro Aire Acondicionado quien desequilibra la tabla del consumo, o nuestro calefactor el que seca las napas de petróleo? Alguito, pero más lo es el consumo desmedido de eventuales productos que tiramos por aburrimiento para comprar otro más “algo” que el anterior que ya está “out”. La idiotez mercantilizada de la carencia afectiva tiene un costo demasiado grande para la civilización. En el manejo de los residuos de tanto descarte, en el descarte de lo descartable y en la extracción de recursos naturales -sobre todo la fuerza en forma de energía- que se utiliza para calmar la ansiedad y como antihistamínico para bajar la fiebre de consumo.

El derroche, como conducta distorsiva cultural de parámetros virtuales de “confort” absolutamente innecesarios, es la base a combatir para que la cultura sea sustentable, luego, en lo que a fuente de energía refiere existen formas menos dañosas para la naturaleza, pero ninguna sustituible aunque sí, algo “transformable”, si es visto de manera integral para renovar aquello que se extrae del suelo, el aire o el agua y reponerlo.

Para la subnormalidad del mercado, quizás lo conveniente es, rápidamente, renovar y reponer lo que se extrae y el daño de esa acción, y que sea un negocio de rentabilidad inmediata para que la economía se transforme en ecología sin que el sistema se dé cuenta…

 

 

Energías “más” renovables en la provincia

Energía de Biomasa: dentro de las energías renovables se encuentra la bioenergía, generada a partir de la biomasa. La bioenergía moviliza inversiones para la generación de energía térmica y eléctrica, promoviendo el desarrollo del sector y la creación de nuevos puestos de trabajo y una mejora de las condiciones socioeconómicas, principalmente de las poblaciones rurales. Mejora la competitividad al disminuir la dependencia de fuentes de energía tradicional de elevado precio. La biomasa es todo material biológico, vegetal (rastrojos, residuos forestales, cultivos energéticos) o animal (estiércol, purines o biomasa microbiana). Santa Fe, en su extenso territorio dispone de una amplia producción de la misma y tiene fuerte potencialidad aún para aumentarla. Buena parte de los residuos agrícolas son utilizados para fabricar biodiesel, alconafta o biogás, lo mismo ocurre con los residuos urbanos y efluentes y con la industria vinculada a los alimentos.

Fuentes

NOTIFE
http://notife.com/654867-energia-ya-no-hay-alternativas/

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