La justicia, esa gran incógnita

Noticias | 02/02/2016 - 14:53:54 hs.
*Clic sobre la imagen para AMPLIAR.

Cada vez menos credibilidad » En muchas oportunidades hicimos referencia al papel de la justicia en la lacra social que nos impone la inseguridad que genera la violencia y los delitos de todo tipo que nos castigan impiadosamente. Como conclusión general sintetizamos en que las leyes no las hace el Poder Judicial, sino el Legislativo, ergo: las leyes son un producto político (por supuesto a través de las manifestaciones culturales de una determinada sociedad y en un determinado momento histórico). 

También pusimos énfasis en que la pobre técnica jurídica, evidenciada por nuestros legisladores, dejaban "baches de libre albedrío" por donde se cuelan las más locas interpretaciones de algunos señores jueces y ESO SÍ contribuye a la inseguridad.

La justicia debe contribuir dando a través de su sistema respuestas eficaces. Dentro de la eficacia está la rapidez, la inmediatez ante el delito - QUE NO QUIERE DECIR APURO - sino que se cumplan las penas contempladas en la ley para aquellas personas que la infrinjan.

La credibilidad de los sistemas de justicia se ven afectados seriamente por los altos índices de impunidad y por la supuesta ligereza con que delincuentes (menores y mayores) recuperan la libertad y deambulan en la misma sociedad que sus víctimas. Esa imagen, es irrebatible cuando se hacen cargos generalmente por la civilidad poco lega en asuntos judiciales.

Si bien es cierto que muchos sistemas de enjuiciamiento, cumplimiento de penas de privación de libertad e incluso medidas supletorias han sido modernizados, la impresión generalizada, más allá de los círculos de jurisconsultos y legistas, es que esas modificaciones lejos de contribuir a frenar la inseguridad, la agravan ya que en definitiva los beneficiados son los delincuentes y NO las víctimas.

Sin duda una de las deudas pendientes DESDE HACE DÉCADAS es la Policía judicial, ya que las adaptaciones que le impusieron a las policías existentes y se generaron: policías de investigación, fiscalías, y demás agencias ligadas a la inteligencia y la respuesta a delitos específicos: referidas al sistema financiero, delitos complejos, drogas, trata de personas, transnacionales criminal, etc., continúan con serias debilidades y deficiencias para recolectar pruebas adecuadamente y llevar a cabo investigaciones que permitan condenar a los involucrados. 

Los sistemas jurídicos imperantes - en todos los ámbitos del País - no forman parte del abordaje comprensivo que requieren las políticas de seguridad que deben fundirse indiscutiblemente en políticas sustantivas de prevención y control de la violencia y del delito; política de reforma de las instituciones del sector para que puedan intentar estas políticas en el marco de la ley y, por último, un Poder Ejecutivo en condiciones de dotar de sentido común a las distintas acciones para implementar una estrategia eficaz. La seguridad pública, la educación pública y la salud pública, deben quedar irremediablemente al margen de las políticas partidistas y de los ideólogos. Es absolutamente básico en una comunidad organizada.

Ha quedado bastante en evidencia la situación crítica que ha alcanzado la violencia y el delito en nuestra sociedad y el grado de deterioro de las instituciones del sector, pero lo que mayor daño produce - supuestamente por la inercia que implica la burocracia estatal - es el NO reconocimiento de la realidad por parte de la personas cabezas de esas instituciones. Y así es directamente imposible intentar mejorar.

Si bien es cierto que existen muchas corrientes teóricas sobre la vinculación o directo correlato entre marginalidad y criminalidad, también es cierto que los expertos coinciden en que los grupos más vulnerables son los más afectados por la inseguridad. Demás está decir que entre la criminalización de la miseria y de los barrios más vulnerables y la politización del problema, NO ESTÁ LA SOLUCIÓN, por el contrario, allí encontramos - como hasta el presente - el agravamiento del problema. Pero para ser realistas, también es necesario considerar que cuando la condición de marginalidad social y económica vive permanentemente en contacto con la violencia y el delito, esta situación tiende a culturizarse y es como si el mal echara raíces.

Está claro por la complejidad omnicomprensiva de la situación que la JUSTICIA por si sola no puede actuar en la remediacion de la situación completa, pero SÍ tiene en su poder el enviar los mensajes claros y concretos a TODA la sociedad sin distinción de clases ni poderes que se inmiscuyan a través de sus fallos.

Fuente/Gentileza » Castellanos, ENFOQUES, Rafaela

Fuentes


Tu opinión es importante!

diariosuncha no se hace responsable de los comentarios publicados.

Más Artículos

Un vecino denunció que quisieron robarle la moto en barrio Villa Podio y la policía intentó deten...
Decenas de miles se movilizaron en la tarde de hoy por las calles rosarinas. Nuevamente el grito fue...
Verónica Carrizo, precandidata a concejal del Frente de Izquierda en Rosario, presentó esta inicia...
Se trata del Subsecretario de Regiones, Municipios y Comunas, Pablo Pinotti. Un joven de 17 años qu...
Con la finalidad de preservar el Patrimonio Cultural de Sunchales (PCS), se concretó una...
CDL - La base liberteña, Campeona Argentina U15 con la selección santafesina y MVP del certamen fe...